¿Qué está pasando?

Ecos de la Convención Demócrata

Hillary Clinton será la primera mujer en disputar la presidencia de Estados Unidos

Foto: AFP

Tras cuatro intensas jornadas de largos discursos y polémicas se desarrolló la Convención Demócrata que eligió a Hillary Clinton como su candidata presidencial de cara a las elecciones de noviembre. Será la primera mujer en disputar la presidencia de Estados Unidos pero no fue lo único que dejó la Convención. Por el centro del escenario pasaron deportistas, expresidentes, artistas y otras figuras representativas.

Hillary Clinton fue lógicamente el centro de atención durante esta semana en Filadelfia. La exsecretaria de Estado aceptó la nominación para disputarle a Donald Trump la presidencia de Estados Unidos. Hillary salió a escena en medio de aplausos y euforia colectiva. Visiblemente emocionada, ante una multitud que la ovacionó durante unos minutos, defendió una política exterior abierta al mundo, a favor de los tratados de libre comercio y mantener la alianza estratégica con los países que conforman la OTAN. Ambas cuestiones habían sido fuertemente criticadas por Trump en la Convención Republicana celebrada la semana anterior.

Con un mensaje conciliador destacó que trabajará con Bernie Sanders, con el que tuvo grandes diferencias en la interna demócrata. Clinton anunció que propondrá mayores limitaciones a Wall Street, en un claro acercamiento a la postura de Sanders. En una forma de decirles a sus votantes que la opción más socialista es la de Clinton y evitar de esta manera que voten por Trump o directamente no voten por ningunos de los candidatos. Cualquiera de estos escenarios representa pérdida de votos para Clinton y en una elección reñida como suelen ser las estadounidenses, mantener unido el partido es clave para lograr la presidencia. Es tal la división que existe dentro de los votantes demócratas que durante la Convención hubo abucheos de seguidores de Sanders a Clinton.

Bajo el ala de los Obama

La figura de Barack Obama fue uno de las estrellas de toda la Convención. La imagen del presidente fue respaldada por el público que asistió al Fargo Wells de Filadelfia. Si bien es cierto que son sus correligionarios durante su gobierno no siempre ha tenido todo el apoyo del partido para realizar sus prometidas reformas. En el discurso del pasado miércoles enfatizó en la necesidad de apoyar a Clinton destacando su experiencia en los cuatro años que estuvo al frente de la secretaría de Estado. Para eso utilizó formulas discursivas que lo catapultaron a la Casa Blanca en 2008. Entre ellas, los mensajes de optimismo, esperanza y conciliación hicieron delirar al público que lo hizo detener 33 veces en su discurso para aplaudirlo.

El momento más destacado durante su oratoria fue cuando atacó directamente a Trump y a su caballito de batalla en toda la campaña, su eslogan Make Great America Again (Hagamos grande Estados Unidos de vuelta). “Estados Unidos ya es grande. Estados Unidos ya es fuerte. Y les prometo que nuestra fuerza, nuestra grandeza, no depende de Donald Trump. De hecho, no depende de una sola persona. No somos gente frágil ni asustadiza. Nuestro poder no viene de ningún autoproclamado salvador que prometa por sí solo restaurar el orden. No buscamos ser gobernados”. Postura totalmente contraria a la que quiere instaurar Donald Trump con sus agresivas declaraciones para con su administración, poniendo el acento en los problemas de política exterior, terrorismo e inmigración.

Si Obama salió fortalecido tras la Convención Demócrata, su esposa Michelle se posiciona cada vez más como una futura líder dentro del partido. Fue una de las primeras en abrir la convención el pasado lunes con un discurso, que al igual que hiciera su esposo días más tarde, apeló a la emoción y a la esperanza. Apoyó fuertemente a Clinton a la que calificó como una mujer que nunca se rinde y atacó indirectamente a Trump, omnipresente en toda la convención, con un claro y fuerte mensaje: “No dejes que nadie te diga que este país no es grandioso, que de alguna manera hay que volver a hacerlo grandioso. Porque este, ahora, es el país más grandioso del mundo”. Para ello contó cómo fue su dura infancia en un barrio marginal de Chicago y cómo es posible el “sueño americano”. El discurso de Michelle trascendió a la Convención Demócrata y rápidamente se convirtió en uno de los temas más discutidos en las redes sociales con claras muestras de apoyo.

La sombra de Trump

Por último, el otro vencedor de la Convención Demócrata, aunque suene contradictorio, es Donald Trump. Logró hacerse fácilmente con la nominación republicana, a base de ataques personales a sus compañeros de interna y comentarios xenófobos. Y como hizo en su partido, logra imponer de forma polémica los temas que marcan la agenda mediática y política de la campaña. Directa e indirectamente todos los discursos de la Convención Demócrata dialogaban con las propuestas de Trump. La campaña de Clinton se basa buena parte en ser la opción para que no gane el candidato republicano y no por lo que ella propone. La campaña de miedo, muy utilizada en política, aquí quizás con más de razón que en otras veces, es uno de los pilares de Hillary. Tan es así que en la portada de su página web dice,  una campaña de 1.5 millones de donantes comprometidos a elegir a Hillary Clinton (y mantener a Donald Trump lejos de la Casa Blanca). Mientras tanto, al republicano parece no hacerle mella las críticas de los demócratas. Incluso parece penetrar más fuerte en ciertas capas de la sociedad americana que desconfían de la política tradicional y ven en un outsider con un discurso netamente populista y demagogo la posibilidad de responder a sus necesidades que no han podido ser resueltas. Esto explica también por qué Sanders tuvo una muy buena elección en la interna demócrata y por qué sus seguidores no se quieren alinear tras la figura de Clinton.