¿Qué está pasando?

Transgénicos Uruguayos y nueva Normativa Legal

Los productos geneticamente modificados serán etiquetados con una "T"

transgenicos, organicos, uruguay Foto: pensamentoverde.com.br

AUTORA: Silvina Barreto | Columnista en Ecología y Medio Ambiente

Los alimentos transgénicos (modificados y manipulados genéticamente para conseguir determinadas características deseadas) tendrán en nuestro país una nueva normativa.

Esto es una gran noticia ya que Uruguay (aunque no lo creas) según datos del Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Agro-biotecnológicas (ISAAA) ocupa el décimo lugar en producción de transgénicos en el mundo y el cuarto puesto en Sudamérica. ¿Sorprendido?…

Te preguntaras, ¿Qué alimentos producimos para encontrarnos en esas posiciones tan alarmantes? Uruguay produce alimentos procedentes de dos plantas transgénicas: el maíz y la soja. ¿Por qué éstas plantas son transgénicas? En el caso de nuestro país (al igual que Argentina, Brasil y USA, entre otros), son transgénicas porque se le manipulan genéticamente para que puedan resistir a las plagas y a los herbicidas.

Las consecuencias que traen los OGM (Organismos genéticamente modificados) son a nivel de salud por consumirlos (alergias, resistencia a antibióticos, entre otras) y frente al medio ambiente por la contaminación de producirlos, ya que al producirlos se afecta gravemente la flora y fauna, se contaminan especies silvestres, y conduce a la pérdida de biodiversidad.

Teniendo en cuenta todos estos aspectos negativos, en especial los relacionados con la salud de los habitantes, debería haber sido motivo suficiente para que en nuestro país hubiese salido una nueva reglamentación sobre los OGM hace tiempo. A medida que surgen avances en la tecnología, genética, y modos de producción, es necesario que también la vida jurídica se actualice y se adapte a las nuevas realidades a fin de evitan una deficiente regulación o una laguna legal en la materia.

La nueva regulación, llevada adelante a través de un Decreto Departamental sancionado por la Intendencia de Montevideo, firmado en diciembre de 2013 y reglamentado en setiembre de 2014, establece que todos “los alimentos que han sido manipulados genéticamente o contienen uno o más ingredientes provenientes de estos, que superen el 1% del total de cada ingredientes considerado individualmente, deberán ser etiquetados”,

A partir de este decreto las empresas deberán agregar a los alimentos transgénicos una etiqueta, un triángulo amarillo con una “T”, y declarar la composición de sus alimentos en el etiquetado. Por parte de la IM habrá un control de los puntos de venta y control sobre las empresas para corroborar que la declaración y etiquetado de transgénicos respete el decreto, la IM prevé multas para aquellas empresas que no respeten la norma y se les “escape” declararlos.

Esta nueva reglamentación en la materia, dará al consumidor la oportunidad de tener conocimiento de que se encuentra ante un alimento transgénico antes de comprarlo, dándole al mismo la chance de elegir si quiere o no consumir un producto de este tipo u optar por un producto no transgénico.

Es una forma de tener más control y verdadera libertad sobre lo que consumimos. Muchas empresas esconden el factor transgénicos de sus productos, y la desinformación del asunto nos vuelve faltos de conocimiento en el tema, pero un etiquetado correcto de los alimentos transgénicos será un gran aporte también para la familiarización de esta realidad actual y los problemas que acarrea.

Los alimentos manipulados genéticamente fueron una promesa de la denominada “Revolución Verde” que nos prometía terminar con el hambre en el mundo, pero en realidad ocultaba otro fin más oscuro, ya que los gobiernos y empresas fijaron su objetivo en países en vías de desarrollo a los que convencieron de sustituir sus cultivos autóctonos por cultivos que fueran modificados en su información genética para obtener mayor rendimiento y resistencia a plagas y herbicidas.

Con los transgénicos no se ha solucionado el enorme problema del hambre en el mundo, sino que por el contrario ha aumentado el problema alimenticio, acarreando también graves consecuencias para el medio ambiente. Según numerosos estudios e investigaciones el planeta produce suficientes alimentos para toda la población mundial, por lo que el problema del hambre en el mundo no va a ser solucionado aumentando el rendimiento de los alimentos a través de la modificación genética, sino tal vez combatiendo un reparto cada vez menos equitativo.

Esa falta de un reparto equitativo de recursos y acceso a toda la población responde a la misma causa por la cual se convence a países en vías de desarrollo de que los transgénicos son la solución: Intereses corporativos.