¿Qué está pasando?

Somos lo que comemos, o lo que no

Trastornos alimenticios

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Solemos identificar al periodo de nuestra vida llamado adolescencia como un tiempo de cambios y modificaciones prácticamente a todo nivel. El término hace referencia a la culminación de una etapa en la cual se ponen en juego todas las vivencias que hemos tenido hasta ese momento. Si fuimos afortunados de tener un buen transitar por esas vivencias, nuestro pasaje a la vida adulta será menos sinuoso; pero si nuestro camino estuvo plagado de momentos duros y de resoluciones poco placenteras, esta nueva vida o este nuevo camino hacia la adultez corre el riesgo de ser un depositario de esas experiencias y canalizar las mimas por los lugares menos pensados.

En columnas futuras nos detendremos más sobre el período de la adolescencia en sí mismo, hoy simplemente indagaremos sobre alguna de esas consecuencias negativas que son resultado del camino sinuoso.

En este caso hablaremos de trastornos alimenticios.

Cabe aclarar antes de comenzar con el desarrollo que los trastornos de este tipo no son exclusividad del adolescente, pero según estudios, mujeres y jóvenes que se encuentran en este período representan el 90 % de los casos. En nuestro país el 14% de los liceales presentan algún tipo de problema alimenticio. También adultos de ambos sexos, así como niños, pueden desarrollar estos trastornos. Un creciente número de minorías étnicas están siendo afectadas de estas enfermedades devastadoras.

Mencionábamos anteriormente la dificultad que significa ya de por si atravesar la adolescencia, y que a esto se le suman las complicaciones individuales que cada uno tuvo que procesar hasta ese momento.

Estos factores o vivencias pasadas no resueltas de la mejor manera, predisponen a las personas a desarrollar los trastornos en la alimentación. Las familias o relaciones disfuncionales se ubican dentro de las principales causas a nivel estadístico. Los rasgos de personalidad pueden contribuir a generar este y otros tipo de trastornos, y también se ubican dentro de las causas fundamentales.

El estrés post traumático, del cual hablamos en nuestra columna anterior, puede ser un factor desencadenante de un problema alimenticio.

Existen 3 grandes tipos de trastorno alimenticio:

  • Anorexia nerviosa: poseen una imagen totalmente distorsionada del cuerpo que hace que se vean extremadamente pasados de peso, incluso cuando están peligrosamente delgados/as. Se niegan a comer, hacen ejercicio compulsivamente y desarrollan malos hábitos de alimentación como la ingesta excesiva de líquidos.
  • Bulimia nerviosa: comen normalmente (o en algunos casos una excesiva cantidad de alimentos), luego “limpian” sus cuerpos y las calorías ingeridas utilizando métodos como laxantes, diuréticos, o en la gran mayoría de los casos, vomitando. Usualmente actúan en secreto, se sienten asqueados y avergonzados de sí mismos, pero también aliviados de la tensión y las emociones negativas una vez que sus estómagos están nuevamente vacíos.
  • Por último, las personas que comen compulsivamente pero sin eliminar lo ingerido.

En lo psíquico

Hay características específicas que pueden ser vinculadas con cada uno de los trastornos a nivel psicológico.

Encontramos que la mayoría de las personas con trastornos en la alimentación sufren de baja autoestima, se sienten indefensas frente a los problemas cotidianos y sienten una insatisfacción profunda por su apariencia.

Por ejemplo, las personas con anorexia tienden a ser perfeccionistas y presentan una personalidad más obsesiva, mientras que las personas con bulimia son en su mayoría más impulsivas. Por supuesto que estos son solo datos estadísticos y que no pueden para nada tomarse como desencadenantes de los trastornos, simplemente los estudios arrojan que estos rasgos de personalidad aparecen asociados a los mismos.

Los factores físicos como la genética también muchas veces juegan un papel importante en el desarrollo de este tipo de problemas, aunque en porcentajes muy poco significativos.

Los peligros

Los trastornos en la alimentación pueden degradar y aniquilar al cuerpo. Los problemas físicos asociados con este tipo de males incluyen anemia, palpitaciones, pérdida del cabello y masa ósea, caries, esofagitis e interrupción de la menstruación. Para quienes desarrollan el tipo por el cual comen compulsivamente pueden generar presión sanguínea elevada, diabetes y otros problemas asociados con la obesidad.

En nuestro país existe la organización Aluba, que se encarga de este tipo de problemas y con quien te podés comunicar en caso de que tengas alguna inquietud para resolver.

En Facebook: Aluba – Asociacion de lucha contra la bulimia y la anorexia

O por el tel.: 2716 9425.