¿Qué está pasando?

La tormenta después de la tormenta

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En esta columna nos ocuparemos de un tema que surge como consecuencia de las recientes y recurrentes inclemencias del tiempo que suelen aparecer fuertemente en esta época del año.

Si bien fue hace ya unos días, particularmente para la gente de Dolores será difícil de olvidar.

Intentaremos acercarnos al día después, ese día en donde nos detenemos a ver qué nos dejó la tormenta, en el que sentimos que ya no somos los mismos; la realidad cotidiana se vio sacudida y debemos enfrentarnos a nosotros mismos, dentro de este nuevo escenario.

Trataremos, por supuesto, de acercarnos desde el punto de vista psicológico: ¿Cómo sigue la vida después de una catástrofe? ¿Quedan secuelas a nivel psíquico luego de recuperada la normalidad?

Nuestro acercamiento al tema nos llevó hacia un síndrome que aparece posteriormente a cualquier evento traumático fuerte. Se trata del EPT o Estrés post traumático. Suele aparecer mencionado de dos maneras, como un síndrome o como un trastorno. En este caso lo tomaremos más como un síndrome.

Recordemos un poco de que se trata un síndrome. Un síndrome es un conjunto de síntomas que caracterizan a una enfermedad particular y/o determinada. También se le llama al conjunto de fenómenos característicos de una situación concreta, en este caso relacionada con una afección del tipo psicológico. Para la medicina, el síndrome es un cuadro clínico que presenta un cierto significado o importancia.

Hablando concretamente del EPT (estrés post traumático), aparece en personas que han vivido un episodio dramático en su vida, generalmente de manera repentina y sorpresiva, como la muerte trágica de alguien querido, un accidente grave, o como en este caso, una catástrofe de origen natural.

El carácter de hecho sorpresivo y repentino (o no esperado) es lo que lleva a la psiquis a no tener capacidad de reacción y quedar expuestos a generar este tipo de síndrome.

Las emociones y la situación familiar juegan un papel importante. Es posible que traumas emocionales del pasado aumenten el riesgo de padecer este síndrome después de un acontecimiento traumático reciente. De ahí las diferencias en la manera de sobrellevar las situaciones difíciles que tenemos cada uno de nosotros.

Existen varias categorías dentro del EPT, influye mucho el tipo de reacción que cada individuo tiene frente a este tipo de situaciones.

Causas y síntomas

En algunos casos, puede producirse la aparición de los síntomas en los años posteriores al acontecimiento causante. Este fenómeno de aparición tardía de los síntomas, es característico del ETP.

Algunos de los síntomas más recurrentes son:

  • Rememorar el hecho mediante pequeños “flashes” o recuerdos instantáneos e involuntarios en cualquier momento del día y en cualquier contexto. Las apariciones recurrentes de pesadillas durante la noche, no necesariamente relacionadas con el hecho en sí, sino que de cualquier índole.
  • Alucinaciones con la idea de que se repite el hecho trágico.
  • Ansiedad extrema al entrar en contacto con las personas, lugares o cualquier circunstancia que recuerde el acontecimiento. Este síntoma es particularmente visible los primeros meses luego del hecho.
  • Ataques de pánico en forma de palpitaciones, dificultad para respirar y secreción elevada de sudor cada vez que se recuerda el hecho desencadenante.
  • Posibilidad de generar trastornos del tipo alimenticio.
  • Incapacidad para recordar detalles importantes del acontecimiento traumático.

¿Qué hacer en caso de sospecha de EPT?

Lo fundamental, y un poco la intención de la columna de hoy, es no subestimar los síntomas y por sobre todas las cosas saber que estos pueden aparecer mucho tiempo después, incluso cuando el episodio está totalmente superado y olvidado. Es fundamental para la prevención recurrir a la psicoterapia posteriormente, sobre todo si luego de algunos meses no logramos despejar del todo de nuestra mente lo sucedido.

Para los casos más graves en los que aparecen síntomas casi instantáneamente, la terapia se basa en una combinación de fármacos y psicoterapia. Los fármacos empleados se dirigen a tratar los diversos síntomas del síndrome, teniendo en cuenta los más graves. Los medicamentos que suelen prescribirse son antidepresivos y ansiolíticos.

Para los casos que presenten crisis agudas de ansiedad, la psicoterapia se basa en desarrollar técnicas de relajación, aprender a respirar correctamente ante una crisis repentina provocada por el síndrome.

Este tipo de psicoterapia atiende a la inmediatez del estado del individuo, podemos recurrir a terapias más profundas como el psicoanálisis para evitar secuelas o posibles casusas secundarias de los síntomas.

Lo importante es mantenerse alerta de nuestra psiquis y pensar que es igual de fundamental para nuestra salud que nuestro físico, somos seres completos en los que, tanto nuestra psicología, como el físico como todo lo que nos rodea, forma parte de nosotros, nos integra y nos da sentido.