¿Qué está pasando?

BurnOut: Empezó el año, retornó la rutina

Síndrome que padecen individuos desconformes con su escenario laboral

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AUTOR: Pablo Floyd

Estamos llegando al final de una nueva semana, pero no de una semana cualquiera; la semana en la que junto con la llegada del último ciclista, como dice el dicho popular, arrancó el año. Y cuando utilizamos esta frase no nos referimos al comienzo del año propiamente dicho, sino al comienzo del año laboral.

Parece tener bastante más significación que el arranque del año que se comparte universalmente, y es que el trabajo ocupa una parte fundamental de nuestras vidas y de nuestra cotidianeidad. Claro está que en la mayoría de los casos ese espacio podría perfectamente ocuparse con alguna otra actividad más ociosa.

En esta oportunidad vamos a hablar de trabajo -más bien de los trabajadores- pero no de cualquier trabajador, sino de aquellos para quienes este arranque del año significa una carga mucho más pesada que para el resto de los ocupados. Vamos a hablar de aquellos que realmente lo sufren, ya sea por tener una actividad totalmente alejada de sus motivaciones y gustos, o por remuneraciones y cargos indudablemente indeseables.

Esas personas que durante mucho tiempo se ven sometidas dentro de un escenario de insatisfacción laboral, como el antes mencionado, son proclives a generar lo que se denomina el síndrome de BurnOut.

¿Qué es un síndrome?

Antes de interiorizarnos en el burnout propiamente dicho, sigamos sumando conceptos a nuestra columna y averigüemos un poco más sobre el síndrome.

Un síndrome es un conjunto de síntomas que caracterizan a una enfermedad particular y/o determinada. También se le llama al conjunto de fenómenos característicos de una situación concreta, en este caso relacionada con una afección del tipo psicológico. Para la medicina, el síndrome es un cuadro clínico que presenta un cierto significado o importancia.

Entonces, el burnout serían una serie de síntomas negativos que aparecen en nuestra relación con el mundo laboral que nos pertenece y que forma parte de nuestra vida diaria.

Un poco de historia 

Esta patología particular fue mencionada por primera vez en la década del sesenta, en sus comienzos se denominó “staff burnout”, y fue para referirse al extraño proceder que presentaban algunos oficiales de policía de la época en sus quehaceres laborales diarios. Dichos malos comportamientos se repetían con cierta frecuencia y eran constantes.

Posteriormente, más precisamente una década más tarde, se denominó con el término que conocemos hoy en día. En 1986, dos psicólogas norteamericanas definieron el síndrome de Burnout como “un síndrome de cansancio emocional, despersonalización y una menor realización personal que se da en aquellos individuos que trabajan en contacto con clientes y usuarios”.

Más tarde se descubrió que no solamente afecta a quienes trabajan con público sino también a aquellos que permanecen durante años en el mismo puesto de trabajo y haciendo las mismas tareas.

En inglés “burnout” significa consumirse o agotarse y sus características son: un progresivo agotamiento físico y mental, la falta de motivación absoluta por las tareas realizadas en lo laboral, y particularmente, importantes cambios de comportamiento hacía formas de relacionamiento del tipo negativo. Éste cambio de actitud, relacionado generalmente con “malos modales” hacia los demás o con un trato desagradable, es una de las características clave para identificar un caso de Burnout.

También en algunos casos suelen aparecer ciertos síntomas inconscientes de auto sabotaje, como por ejemplo atrasos en las entregas o en las tareas solicitadas, distracciones varias, pérdida de objetos, olvidos e impericia sobre cosas que nunca resultaron complicadas para la persona.

Este extraño fenómeno da cuentas de las ganas, conscientes o no, que tiene la persona de cambiar su estado laboral actual, claro que esto muchas veces no depende de la voluntad de uno mismo.

Como en la mayoría de las patologías, hay quienes son más propensos a desarrollarlas y quiénes no.

Sabemos que la rutina hace estragos en nuestra vida si la dejamos avanzar, tendremos que buscar variantes si hay algún indicio de sospecha de que el Burnout nos pisa los talones, pero tranquilos, todo cambio es positivo en sí mismo, si hacemos que eso sea así.