¿Qué está pasando?

En busca de esa luz que no aparece

AGUAFUERTE PORTEÑA

Serios rostros de Macri y Vidal, simbolizan el difícil momento que atraviesan ambos/ Foto: ElLiberal.com

AUTOR: Ignacio Bustos | Corresponsal en Argentina

El gobierno de Mauricio Macri atraviesa su peor momento desde que asumió en diciembre. Medidas ineficaces, tarifazos sin terminar de reglamentar, comercios y fabricas que cierran; y las inversiones que no terminan de llegar. Guerra abierta a la mafia bonaerense y la bomba del fútbol desactivada a tiempo.

A los ponchazos, sobre la marcha van aprendiendo. El gobierno de Mauricio Macri, de a poco va conociendo el difícil arte de gestionar e imponer una nueva impronta, en tiempos que la maldita herencia que el gobierno anterior les dejo. La inevitable comparación con el anterior gobierno todavía le da cierto crédito, que por momentos despilfarran en apresuradas medidas de muy alto impacto al bolsillo de la gente. La popularidad de este gobierno por ahora cayó dentro de los parámetros que preveían, un 10%.

La corte suprema le dio un duro golpe, al no aceptarles los desmesurados aumentos en las tarifas en los servicios públicos. Hubo meses que las boletas llegaron con los aumentos, pero después del fallo de la corte, vinieron con los precios anteriores al aumento. El gobierno prevé que deja de percibir unos 11.000 Millones de pesos; a los que más golpeó fue a los comercios, teatros y fábricas.

Uno de los grandes problemas del gabinete del Presidente Mauricio Macri, radica en la falta de experiencia política de muchos de sus integrantes. El polémico Juan José Aranguren, quien viene del mundo empresarial- ex presidente de Shell- quedó en el ojo de la tormenta, tras las duras medidas que tuvieron que dar marcha atrás y buscar una forma menos drástica de actualización en los servicios públicos.

Las grandes críticas que recibe a diario el gobierno, es por la falta de olfato político que tuvieron al no convocar en el gabinete gente de la talla de Ernesto Sanz: líder del aliado partido de la Unión Cívica Radical. Uno de los grandes artífices del triunfo electoral del año pasado. Se esperaba que le diera la jefatura de gabinete, al líder radical, y no a Marcos Peña, carente de experiencia. Ernesto Sanz, no quiso agarrar el ministerio de justicia justificando el mal momento que vivía su pareja y todas esas obviedades para salir del paso, para justificar su periodo “sabático”, aunque se siga moviendo en las sombras como un ministro sin cartera.

Otro de los grandes dolores de cabeza del gobierno- aunque garpa en la imagen positiva- son las frecuentes amenazas que viene recibiendo la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal. El proponer reformas y barrer con legendarios kioscos en el gran Buenos Aires, tiene sus consecuencias.  Más si se trata de tocar las cajas negras de la maldita policía Bonaerense. Se dice que la agresión sufrida en Mar del Plata- pedreada- hacia el presidente y la gobernadora, fue una zona liberada de los custodios en represalia. Algunos funcionarios del gabinete provincial, también han sufrido amenazas, como el ministro Federico Savai, que también le dieron vuelta la casa. A esta altura no hay vuelta atrás, la guerra a la mafia ésta declarada

Hay un proyecto en carpeta del cual pueden tener muchas disidencias, que es dividir el populoso municipio de la Matanza, en cuatro municipalidades. La Matanza tiene dos millones de habitantes en el Oeste del Gran Buenos Aires, bastión del peronismo por excelencia. Su caudal electoral casi siempre- más después de la reforma de la constitución- definen una elección a nivel nacional.

Luego de tres meses, el fútbol volvió en las puertas de un paro que iban a realizar las divisiones de ascenso del fútbol argentino, reclamando un aumento de la plata de la plata del “fútbol para todos”. En el momento delicado que atraviesa el gobierno por el rumbo económico, como el fútbol no podía faltar, el gobierno desactivo otro dolor de cabeza: se hizo cargo del dinero a los clubes.

Sobre varios frentes, el gobierno lidia con una presión social que esperan mucho de ellos. A pesar de sus volantazos, todavía siguen gozando de cierta popularidad gracias a los cleptómanos compulsivos del anterior gobierno, donde las explicaciones sobre inventarios, no son más que motivos de ruidosas carcajadas.